Texto

Luz

Al autor:Te leí cuando todavía no eras libro, eran palabras suspendidas en el blanco artificial.Cuando fuiste libro leí como corresponde: de principio a fin.Pero un día lo agarre como quien toma a Rayuela y juega a leer donde quiere y como quiere.Y descubrí que mas divertido que hacer caso a tu introducción, que seguir el sentido, era hacerte la contra. Descubrir el desamor como el principio y el amor más ingenuo y feliz como el final.La gracia, como el principio de algo, desde el momento en que no existe nada. La gracia tiene sentido donde ni castillos de arena llenan los espacios en los que uno está desnudo, en los que uno a veces está dormido…

Entonces, el vacío es punto de partida.

Dormir , comer, Crear

Despertar. Oler. Idear. Trazar. Tramar. Recortar. Pegar. Raspar. Detenerse a mirar… Romper. Tirar. Cerrar los ojos. Suspirar. Pensar.
Tomar otra hoja. Dibujar. Copiar. Borrar (no todo). Manchar. Modelar. Rellenar. Dividir. Yuxtaponer. Volver a pegar. Arrugar. Dejar caer. Descansar la vista… Levantar. Escribir. Leer. Mirar alrededor. Hilar. Representar: Rayar, Colorear- Parar para Comer- translucir, Tapar, Agregar detalles. Respirar profundo.
Añadir pigmentos. Aguar. Mezclar. Pintar. Iluminar. Despintar. Estirar. (en definitiva) Modular.
Lijar. Limar. Calcar. Sumergir. Inhalar (sin querer). Grabar. Dejar secar. Registrar. Sonarse los dedos…
Entintar. Limpiar. Remojar. Secar. Transferir. Prensar. Tomar dos mates. Multiplicar
Superponer y Seleccionar
Enmarcar. Ubicar. Colgar. Describir. Exponer. Tomar café. Descolgar. Dormir.            Ver

Paisaje vertical

Después de contemplar el paisaje, después de lograr mirarlo con nuevos ojos… decidí pasar un día en casa, un día de semana que tenía tiempo libre. Nunca lo hago.
 Realmente lo disfrute… despertarme tranquila en medio del silencio no me hizo tan mal, parece que a veces hace falta estar solo con el silencio como otras veces hace falta buena música a todo volumen. Cocinar solo para uno y escribir o dibujar toda la tarde. Salir a caminar con el sol de la mañana es realmente hermoso. Es genial poder ir lento junto a imágenes que requieren de la cámara colgada el cuello.
La gente te saluda y es todo un detalle porque en la ciudad nadie te saluda, todos caminan ensimismados apurados por llegar a donde se tiene que llegar. En la ciudad el salir a caminar es solo un medio para llegar a un lugar, excepto por las visitas a la Plaza… que irónico – las visitas a ese pedazo de verde. También están esos que salen a correr o a caminar pero por salud, en ese caso el salir a recorrer también es un medio para llegar a algún lugar.
Es como si en el campo simplemente estuvieras ahí, no hace falta ir a ningún lugar.
Los vecinos me saludaron… yo seguí ensimismada pensando en todo esto por dos milésimas de segundos hasta que me di cuenta que no había contestado… esos segundos en los que uno pasa, cuando quise contestar ya había pasado.
Creo que algunos especímenes no logran adaptarse a nuevos ambientes tan fácilmente… otros por el contrario se hacen uno en su nuevo lugar. 

Paisaje vertical II

 En la ciudad el paisaje nunca cambia, a excepción de un par de edificios en construcción y cortes de calles. En cambio, en mi casa- en el campo, pareciera que es el único lugar en que todas  las cosas siguen a rajatabla la ley de las estaciones, los cambios de luna, el solsticio de invierno.
Cuando llega mayo todo empieza a desvanecerse en ocres y amarillos. Todo lo verde desaparece y lo azul se apaga en un gris violáceo. Pero en septiembre todo vuelve a florecer, aparecen los colores que estuvieron ausentes por varios meses.

Aquí es evidente que las cosas terminan y vuelven a empezar. Ver los arboles repletos de magenta y blanco resplandecientes entre los arbustos de las montañas me hace recordar que los paisajes que Malanca y Pedone son tan reales como estos y que por un momento el tiempo realmente se detiene para que puedas contemplar la pureza de una paleta que solo Dios puede crear, junto con el tiempo necesario para respirar 2 segundos y volver a la ciudad.                                                                                                                  Ver


Automatismo

Tengo lapsus literarios, creo que esa es la razón de mi amor/odio hacia las palabras.


Tengo una mente bastante tranquila (hasta a veces vaga) pero cuando está alborotada necesito escribir. Como siempre el crear hace que mi mente se desordene que rompa con algunos paradigmas e instaure nuevos. 
Y es que solo me gusta lo que escribo cuando no estoy pensando en lo que voy a escribir, cuando las palabras fluyen. Es esta escritura automática lo que me tranquiliza ( otranquiliza mi cabeza) “creo que el problema esta contenido en esa esquina quizá porque la calle tiene el nombre de la plaza de mi infancia”.                                                  Ver

Luz Urbana

Es difícil renunciar al amor a la ciudad,  cuando uno tiene ojos solo para eso, solo para ver los detalles minuciosos que se encuentran en medio del gris, en medio de la mugre, en medio del hollín porque me olvido del gris de la mugre y del hollín para ver esos dos centímetros de sensaciones que solo encuentro en la urbe. Como los cactus en los balcones y las texturas del mármol de las casas antiguas, o los reflejos en las ventanas espejadas que muestran el azul profundo del cielo y la deformidad de esos monstruos verticales. 

Museo

Odio ir sola al Museo. Extraño? Y eso que por mi actividad debería ir como mínimo cada 15 días a todos los museos de la ciudad. Pero no puedo, en eso soy muy mala artista: odio ir sola al museo. Creo que es porque odio estar frente a ese pedazo de algo colgado en la pared o esparcido a montones por el espacio sin poder decirle nada a nadie, sin poder preguntarte, ni quejarme, ni admirar, ni disimular mi ignorancia, ni poder mostrarte ese pequeño reflejo de luz ultravioleta que está en un rincón que nadie ve.
Pienso que el Museo es una especie de realidad paralela. Uno entra al museo y experimenta una sensación de atemporalidad (acaso no está hecho para eso?). Las únicas veces que he ido sola al museo han sido en momentos de suma tristeza, o de obligación ineludible. El museo es una manera de escapar de la ciudad y del caos, y de ver algo distinto (no más ordenado que la realidad misma), simplemente un recorte demarcado por límites que hacen que las cosas sean manejables, aprehensibles y de alguna manera tan cercanas como distantes están de mi misma.
Aun los pequeños suspiros de ruido que invaden el silencio de la caja del museo son atemporales. Moléculas de nada, tan parecidas a cualquier cosa que se transformaban en pequeños pedacitos de todo. Un lugar desconocido, tan reconocible.

Sociopata

La parte más difícil de olvidarse de alguien es la psicológica- los recuerdos de esas imágenes inservibles que mi cabeza acumula a montones sin ningún sentido lógico, los olores, las sensaciones, las palabras, los susurros, los sabores, los colores y el gesto: esa mueca que hace cuando se ríe y el sonido de la risa de verdad. Entonces lo bloqueo. Eso me lleva alrededor de dos o tres meses de ardua tarea, obviar esos recuerdos y por ultimo desaparecen.
Comienzo a olvidarme de todo, me olvido de lo que le dije y lo que él me dijo y ya no recuerdo con exactitud qué es lo que soñé y que es lo que paso en la realidad. Después ya no me acuerdo quien es, no me acuerdo si lo conocía. A veces para no volver me concentro en los malos recuerdos y por ahí solo quedan los malos recuerdos que al fin y al cabo son los menos recurridos por la memoria, son más fáciles de esquivar a la distancia. Eso es desapego.
¿Porque tengo que hacer todo metodológicamente? ¿Porque? Armo las estructuras necesarias porque mi mente trabaja más rápido de esa manera. El estudio, el trabajo, la vida: comer, cocinar, vestirme, todo lo demás queda sumido en meras estructuras creadas para poder sistematizar todas las cosas, ser más eficiente y poder adaptarme a los cambios.
Entonces me estremecí en medio de esos pensamientos … una palabra: sociópata.         Ver

Microkosmo

Descubrir los detalles minúsculos en el patio de mi casa. Los detalles imperceptibles llenos de colores, texturas que remitan a tantas sensaciones cotidianas, como caminar por el césped humedecido por el rocío, o las pequeñas luces a lo lejos en medio de la noche, o lo cálido y acogedor que pueden ser una enredadera emergiendo por los rayos de luz solar.                                
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Elogio de lo urbano

 Lo que no quiero es volver a la rutina. Me canse de irme a dormir y tener la sensación de que mi casa no es mía. Hace 20 días que no duermo en mi cama y sin embargo el único momento en el que me sentí verdaderamente incomoda y fuera de lugar fue cuando me acosté en mi habitación rodeada de todas mis cosas.
Tengo la horrible sensación de dormir en el living, de dormir en un lugar abierto. Un espacio que no me abriga, un espacio del que solo tengo parte en unos pocos sentimientos: la esquina donde se acumulan mis papeles.
Había estado pensando que esos adornos burdos me habían acompañado en todas mis mudanzas y siempre estaba ahí, pero sin embargo esta vez no lograban crear el microclima de mi habitación. Esta vez no es suficiente… Que ironía! La única vez que tengo casa!
Mi casa es el campo, tu casa es la nada… la ciudad es incomparable

Extraño

Esto venia a la pregunta ¿Por qué te gusta tanto Perlman?… Creo que algo que tenemos en común es que el proceso creativo apunta directamente a:

El problema de concebir la vida constantemente como una anécdota.
El problema de concebir la vida como una anécdota constante.
La vida como problema de concebir una anécdota constante.
El constante problema de definir anécdota como vida.
La anécdota de concebir la vida como problema constante.
El problema de concebir la anécdota como constante vida.
La anécdota constante de definir vida como problema.
La anécdota de definir problema como constante vida.
La constante de definir vida como problema de anécdota.
El constante problema de definir vida como anécdota.
La vida como problema de concepción de constante anécdota.
El problema de definir constante como anécdota de vida.
La anécdota de definir problema como vida constante.
El problema de definir la anécdota como una vida constante.
La cantante vida de definir anécdota como problema.
La vida como constante anécdota de concebir problemas.
La  anécdota constante del problema de definir la vida.
El problema constante de definir la vida como una anécdota.
La vida como anécdota de concebir un problema constante.
La vida como anécdota constante de concebir problemas.
La vida como constante problema de concebir anécdota.
La constante anécdota de concebir como problema la vida.
La anécdota de definir vida como constante problema.

Algunos podrían tener signos de interrogación, otro podrían tener signos de admiración, puntos suspensivos, puntos finales.

El arte programático me termino de quemar la cabeza. Pero esta bien, esta muy bien la sonrisa que gira alrededor de la cara y el cráneo del gato.

Tempestad

Entonces… necesitaba escribir un ensayo sobre las crisis para Grabado… para ese proyecto que todavía no tiene forma pero que se llama Tempestad. Y me encuentro acá con ganas de escribir otras cosas, con ganas de leerte, con ganas de llorar…

Porque cuanto más pienso en que significa Tempestad mas me olvido de ésta tempestad… O al revés, cada vez que me pongo a pensar en esta crisis, me olvido de que me senté para escribir sobre otras crisis. Increíble… no tener palabras que resuman, que expliquen, que amplíen, que convenzan, que hagan y deshagan las cosas que no tenía que hacer. SILENCIO…

Las palabras se escapan siempre, y por alguna extraña razón termino releyendo tus letras, extensas como no hay otras y vuelvo a quedarme sin palabras protocolares y empiezo a escribir cosas que nada tienen que ver con lo que venia a hacer, que nada tienen que ver con lo que leía, que nada tienen que ver con tazas de café en un bar en caballito, con esquinas de la infancia, ni con el mar ni con clara… ni aun siquiera con barcos (esos fatídicos barcos!) pero tanto tienen que ver con imágenes,  porque no tendré palabras pero tengo esas líneas en medio de la frente que juegan con colores y se convierten en manchas que se convierten en formas que se convierten en nada… esas líneas son, siempre están… a veces me parecen mas reales que las palabras… otras veces es lo único que hay.

Y la bruma, y las olas… (Las olas que caerían sobre mi si el techo no estuviese y estuviera Canopus mirándome) los azules violáceos, los vacios y los llenos.

Profundos.

Tempestad.                                                                                                           Ver

Parafraseando a Peter Stamm.

Una y otra vez los lugares dan un punto de partida a mis historias, estableciéndose en su centro. Pero en mi mente, el jardín italiano era más que una coordenada marcada en mi mapa mental. El jardín tenía un tiempo en concreto; estaba asociado a unas condiciones meteorológicas específicas, a una situación social y a un estado psicológico.
Los lugares en el corazón de mis dibujos representan momentos de percepción intensa. Incluso de niña, me encantaba imaginarme en otros mundos. Cuando iba en bicicleta a mis clases de música a través del paisaje invernal, me sentía en una expedición polar.
Nunca me ha interesado describir mi vida, la cual ha sido justamente poco interesante. He vivido mi vida: ¿Por que querría representarla? En los textos que leí y en los textos que escribí quise distanciarme de mi misma para experimentar algo nuevo, para aprender y descubrir algo. El mundo en mi mente era más exitante que el mundo donde vivía. El hecho de que no fuera real no me molestaba en absoluto.
No sé cuando comencé a Dibujar, pero se que con frecuencia solía dibujar de noche. En la noche, nada me molestaría: nada podría detenerme sino el cansancio. Hay algo atemporal en la noche. Después de la medianoche los relojes se detienen y no comienzan otra vez hasta el amanecer.
Desde entonces he aprendido a dibujar de día, preferiblemente mientras viajo. Cuando viajas los relojes también se detienen. El viaje se convierte en un espacio vacio, atemporal. Es como si estuvieras en una nave espacial que se mueve a la velocidad de la luz, mientras la tierra se aleja en la distancia. El movimiento cronológico parece que se detiene cuando comienza el movimiento espacial.

Silencio

Gritos. Gritos que hacen que quieras reventar tus oídos.
Silencio que hace que estalles.
Hay cosas que por más que uno crezca y comprenda no dejan de tener el mismo impacto que en la niñez. La comprensión de las cosas no hace que estas dejen de ser dañinas, como las huidas las despedidas, los agujeros en la capa de ozono, los gritos, la injusticia, el desorden, el miedo, la enfermedad, la muerte…
Tristeza de otoño en verano. Lluvias de verano en verano. Torrencial.
Suspiros, niebla y clichés. Te extraño con la mirada fija en el techo, que si no estuviera estaría Canopus mirandome. Estarían todas las olas lloviendo sobre mi. Mojando todo el espacio. Ese espacio que es mío, pero que no parece espacio, que no se parece a mi. Ver

Trincheta

Sabes? Tengo un cayo en un dedo… no es en un lugar común, es en el dedo índice.
Las marcas del cuerpo que hablan de nosotros mismos…
Pero ese cayo es gracias a la trincheta.
Entonces estoy en el piso cortando un poco de fibrofacil, con una trincheta, y me duele la mano y mientras pienso en lo mucho que tengo que hacer porque algunas cosas me dan miedo… o mejor dicho le tengo miedo a Sanchez, recordaba como le teníamos miedo en primero, recuerdo que varios se cortaron la mano haciendo el tp, hasta hubo un caso con puntos! y varios cortes en las piernas.
Eso es lo más doloroso, es casi ridículo… pero a varios nos pasó: se te va la trincheta y uno nunca esta cortando sobre la mesa. Uno corta en cualquier superficie que no se preocupe por ser dañada… uno lleva horas cortando cartón y se sienta, porque el agotamiento hace que dejes de pensar en lo que estas haciendo y tu mente vuela hasta Sanchez y te preguntas como puede dormir por las noches y si la mujer con la que esta casado es la segunda esposa o es esa que dicen que fue su alumna en la carrera o en como una mujer lo puede querer y vaya a saber que mas cosas se pregunta uno cuando ya son las tres de la mañana y sigue cortando cartón con la trincheta y en algunos casos sigue pintando colores planos con tempera y rodillo.
Eso hacia hoy mientras cortaba mi fibrofacil y tenia miedo de volver a cortarme la pierna, así que cambio de posición pero sigo cortando con la trincheta sobre el piso, ese que le quita el filo cuando la hoja de la trincheta lo roza… pero es cómodo, no me saques de ahí…

Memoria

Esas inconsistes ganas de escribir que me taladran la cabeza de a ratos.
Dicen que el olfato utiliza ¼ del cerebro y por eso es el sentido más memorioso.
Ese olor no se de que es, pero para mi ese perfume tiene una escena. 12hs Domingo o cualquier otro día… En la sartén hay merluzas y papas fritas. Medio vaso de vino (vino que ya no es vino… que en algún momento lo fue, es agua con color rojo). La Yaya cocina, todos los días y religiosamente; el Avi come solo.
¿Cómo puede una persona de 80 años vivir sus últimos 10 comiendo papas fritas todos los días? Siempre. No recuerdo que comiera otra cosa. Todos los días.
Todos los días no. Los tres últimos años los paso en casa de mi tía con alzeimer.
¿Un cuarto del cerebro? ¿No será mucho? No recuerdo si dijiste un cuarto o menos… No recuerdo si dijiste que era el olfato o la vista.
Esas inconstantes ganas de escribir, ganas etéreas, ganas que son y no son; ganas que están pero que si no las agarro desaparecen con los segundos que corren tras mis talones.
Ganas de escribir, no ganas de Dibujar…                                                                   Ver